lunes, 10 de diciembre de 2012

MEMORIAS (JOSÉ RAMÓN LARRAZ)


Memorias (Del tebeo al cine, con mujeres de película)
José Ramón Larraz
Barcelona, EDT, 2012
216 pp. - 17,95 €




A los que conozcan, y era el caso del que esto firma hasta hace bien poco, a José Ramón Larraz únicamente como director de cine, les podrá sorprender la publicación de este libro por parte de una editorial especializada en la historieta como EDT. En cambio, serán aquellos que tengan a Larraz como un guionista y dibujante de cómics los que no comprenderán la aparición de las presentes Memorias del autor en una web como esta. Una paradoja esta nada extraña en un país como el nuestro, tan proclive al olvido de sus artistas, más aún cuando demuestran -como Larraz- una gran versatilidad y, por tanto, una resistencia a dejarse etiquetar y encorsetar en compartimentos estancos.


Una imagen reciente de José Ramón Larraz


Efectivamente, y como el subtítulo del libro explicita claramente -"Del tebeo al cine"-, José Ramón Larraz ha ejercido las dos profesiones, una tras otra y en ese orden, hasta alcanzar su actual jubilación. Primero fue dibujante de tebeos, encargándose del apartado gráfico de las aventuras del mítico El Coyote creado por José Mallorquí, para luego crear personajes propios como el aventurero Duncan Foster -al que, demostrando su temprana cinefilia, otorgó los rasgos de Gary Cooper-, así como a colaborar durante su estancia en Francia con publicaciones tan míticas como France Soir o Spirou.


Una de las muchas historietas realizadas por Larraz


A este apartado profesional, así como a sus años de infancia y a sus primeras relaciones sentimentales y experiencias sexuales (una temática esta muy presente en el libro: Larraz se retrata como un mujeriego en toda regla), están dedicadas las primeras páginas del presente libro, escrito con cercanía, un toque de agredecible autocrítica y mucho sentido del humor. Pero centrémonos ahora en la temática que protagoniza esta web, el cine... al que Larraz llega desde la historieta a través de un vehículo concreto y hoy de capa caída: las fotonovelas.


Un joven Larraz, durante un rodaje


Larraz empezó a granjearse un cierto prestigio como autor de fotonovelas realizando adaptaciones de clásicos literarios, empezando por Anna Karenina de Tolstoi y siguiendo con Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Su relación con los actores-modelos y su talento para hacer de cada viñeta un encuadre cinematográfico y de cada página un simulacro de montaje, llevó a que distintos productores confiaran en él para desarrollar una carrera como director de cine algo tardía (debutó ya con cuarenta años cumplidos) pero que alcanza hasta hace apenas una década.


Versión alternativa de Scream and Die, que intenta
aprovechar el éxito de La última casa a la izquierda


El primer film de Larraz fue la británica Whirpool, si bien La muerte incierta supondría el debut del realizador dentro de los márgenes del cine español. Durante mucho tiempo Larraz alternó sus trabajos para dentro y fuera de nuestras fronteras, con títulos hoy algo olvidados como Deviation o Scream and Die, esta última conocida en nuestro país como Violación y...?. Más popular fue Symptoms / Síntomas, que llegó a estrenarse en el Festival de Cine de Cannes.


Las vampiras de Larraz


Ese mismo año, 1974, Larraz firmaría la que es sin duda su película más popular: Vampyres / Las hijas de Drácula, film de terror acerca del mito del vampirismo en clave lésbica, un poco en la línea de algunos trabajos de Jesús Franco y Jean Rollin pero por momentos superiores a la mayoría de los de estos realizadores. En su día no tuvo el predicamento que mereció, pero hoy está considerada como un film de culto en toda regla... sobre todo fuera de nuestras fronteras, un fenómeno del que Larraz es ejemplo prototípico.


Laura Gemser y Bárbara Rey: el morbo de El periscopio


Aunque posteriormente se apartó del género fantástico con títulos como la muy reivindicable Luto riguroso (con una espléndida Charo López), El mirón o la exitosa El periscopio, Larraz regresaría pronto al género de terror que tan buen resultado le había dado: el retorno lo marcaría la estimable Estigma, en la que el realizador catalán manifestaba su interés por la vida después de la muerte, la reencarnación y otros aspectos sobrenaturales. Pero sería su colaboración con el productor José Frade la que daría pie a dos filmes también mucho más dignos de lo que se dijo en su momento, por más que estuviesen sujetos a las modas imperantes a finales de los 80: me refiero a Al filo del hacha y Descanse en piezas, firmados con el seudónimo de 'Joseph Braunstein' y destinados a su explotación en el mercado anglosajón.




Pese a las críticas que suelen verterse sobre Frade, Larraz lo refleja como un profesional incuestionable. De hecho, el autor se muestra amable y complaciente con la mayoría de colaboradores con los que trabajó a lo largo de su carrera: la excepción es el actor Alfredo Landa, a quien dirigió en la parodia terrorífica, también producida por Frade, Polvos mágicos... algo que por otra parte no es de extrañar dadas las múltiples polémicas en las que este actor se ha visto involucrado tras sus declaraciones (recordemos casos como los de José Sacristán, su compañero en La vaquilla, o José Luis Garci, con el que trabajó en varias ocasiones hasta su público desacuerdo).

Liberto Rabal fue el poeta Miguel Hernández a las órdenes de Larraz


Durante los últimos años de su carrera, Larraz alternaría el cine y la televisión: para este medio rodó la serie biográfica Goya, en su día la producción más cara de la historia de Televisión Española, que fue duramente criticada en nuestro país pero aplaudida en Estados Unidos, así como algunos episodios de Las aventuras de Pepe Carvalho, según el personaje creado por Manuel Vázquez Montalbán. De igual modo, y tras despedirse de la gran pantalla en 1992 con la comedia Sevilla Connection (al servicio del dudoso talento de Los Morancos como humoristas), haría lo propio con la televisión una década después al firmar Viento del pueblo: Miguel Hernández, miniserie de dos episodios acerca del llamado "poeta del pueblo" y autor de El rayo que no cesa.


Algunas de las imágenes que ilustran el libro


De todo este devenir profesional dan buena cuenta estas Memorias, prologadas por dos firmas autorizadas como las de Luis Vigil y Carlos Aguilar, profusamente ilustradas con dibujos y fotografías en blanco y negro (además de un pliego de 32 páginas a todo color), y en donde no faltan tampoco numerosas anécdotas acerca de los encuentros del cineasta con nombres tan míticos como James Coburn, Boris Karloff, Pier Paolo Pasolini, Terence Stamp, Max von Sydow, Orson Welles o, muy especialmente, su admirado Josef von Sternberg, que le impulsó a dedicarse a la dirección de películas tras conocer su faceta como dibujante de historietas, así como la actriz, ya desaparecida, Susannah York, con la que el autor mantuvo un romance.


Larraz junto al editor del libro Hernán Migoya,
durante su presentación en el pasado Expocómic
(© Viñetas)


En definitiva, estamos ante una lectura muy entretenida, por momentos apasionante, y a la que solo se le puede poner un pero: sería de agradecer haber contado con una edición textual más cuidada, no ya por las erratas (no muy numerosas, aunque haberlas haylas), sino por el uso indiscrimado y muy poco normativo de la negrita y la cursiva, confundiéndose a veces nombres propios de personas, personajes y obras artísticas (publicaciones, películas, historietas, etcétera). De todas formas, es un fallo menor en una de esas publicaciones a las que se tilda, en este y en algunos otros casos de forma totalmente justificada, de necesarias, en la medida en que su autor ajusta cuentas con su propio pasado pero, por extensión, el lector hace lo mismo con su injusto olvido.